POSTURA DE LA IGLESIA CON RESPECTO A LAS CÉLULAS MADRES

Muchas controversias existen ante la utilización de las células madres, la iglesia católica se ha declarado a favor de que se utilicen las células madres adultas, debido a que sus implementaciones practicas están destinadas a mejorar la salud de las personas y no plantean problemas éticos, mientras que por caso contrario se encuentran en contra de seguir experimentando con células madre embrionarias, por sus riesgos en la salud tales como tumores.

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“La Iglesia desde siempre se ha mostrado a favor del uso de las células madre adultas, porque con ellas se han obtenido resultados prometedores en la curación de numerosas enfermedades degenerativas, por ejemplo en el caso de quemaduras incluso muy extensas, con una curación completa. También porque no plantean ningún problema ético.Son innumerables los factores positivos ligados a las células madres adultas: en primer lugar, al ser replicadas in vitro desde células madre del propio paciente, y por tanto genéticamente compatibles, no son rechazadas por éste. Además, su extracción no comporta ningún riesgo para la integridad física o la vida de esa persona. Tampoco hay rechazo aunque el donante sea distinto.

Las más utilizadas son las células del cordón umbilical, especialmente para las enfermedades de la sangre en niños. Uno de los problemas que plantea es que son escasas, y que su recogida y conservación podría ser objeto de especulación comercial. Una forma de solucionarlo es crear bancos públicos sin ánimo de lucro.

Las células madre embrionarias son en cambio mucho más “plásticas” que las adultas y son capaces de diferenciarse espontáneamente en tipos distintos, pues su función es crear un individuo completo.

Para obtenerlas es necesario producir embriones o utilizar embriones “supernumerarios”, es decir, sobrantes de la FIV; es necesario dejar que se desarrollen hasta la etapa de blastocisto (entre 80 y 160 células), y en ese momento extraer entre 30-40, operación que necesariamente comporta la destrucción del embrión. Estas células extraídas se cultivan para formar “líneas celulares”, capaces de multiplicarse indefinidamente durante meses e incluso años.

Las primeras células embrionarias de conejo se recogieron en 1961, y consiguieron varse en 1981. Pero en la actualidad no se ha conseguido ninguna aplicación terapéutica con ellas. A pesar de los años transcurridos, de la gran cantidad de fondos invertidos y de las muchas líneas de investigación abiertas por grandes empresas farmacéuticas, en este campo aún no se ha superado la fase de experimentación con animales.

Al contrario, su uso se ha revelado muy peligroso. En experimentos con ratones enfermos de Parkinson, por ejemplo, se observó que pocas semanas después estas células se reproducían de forma incontrolada formando tumores. Además, estas células embrionarias son normalmente rechazadas por el receptor, al no ser identificadas por el sistema inmunitario.

Estos aspectos éticos tienen que ver con el estatuto del embrión humano desde el momento de la concepción. A día de hoy, los biólogos del desarrollo son bastante concordes en que ya desde la fusión de dos gametos ya se origina un nuevo individuo, que lleva inscrito en sí un nuevo proyecto de vida bien definido y que desde los primeros instantes y de forma autónoma, paso a paso y sin discontinuidad, se desarrolla según el plan contenido en su genoma.

Por tanto, se trata de un individuo humano a todos los efectos y al que debe reconocerse los derechos fundamentales de que goza todo ser humano, entre ellos el derecho a la vida, a la integridad física, a los cuidados, a la intimidad. Finalmente, el uso de los embriones para la investigación exigiría el consentimiento informado de quien se somete al experimento. Pero en este caso ¿quién sería el sujeto que debe consentir?

Para la Iglesia, los embriones no pueden ser relegados a material de laboratorio en una lógica utilitarista que considera el ser humano en sus primeras fases como un simple cúmulo de células, y por ello subordina las exigencias de la investigación científica a la dignidad absoluta e incondicional de todo ser humano.”

 

¿Ustedes que opinan al respecto de la postura que mantiene la iglesia?
Más información: http://www.aleteia.org/es/ciencia-y-medio-ambiente/q&a/por-que-la-iglesia-dice-si-a-las-celulas-madre-adultas-y-no-a-las-embrionarias-1025005

 

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